Compramos un electrodoméstico, unos auriculares, un teléfono o cualquier otro producto y guardamos el ticket pensando que estará seguro. Meses después aparece un problema, buscamos el justificante y… no está.
Es entonces cuando surge una de las dudas más habituales entre las personas consumidoras: ¿si he perdido el ticket también he perdido la garantía?
La respuesta requiere un pequeño matiz. El ticket o la factura son documentos especialmente importantes para acreditar la compra y su fecha, pero la pérdida del ticket no implica por sí sola que desaparezcan los derechos que la ley reconoce al consumidor. La normativa establece que, salvo prueba en contrario, se considera como fecha de entrega la que figure en la factura o ticket de compra —o en el albarán si fuese posterior—. (BOE)
La garantía legal no depende de un simple papel
En España, para los bienes adquiridos desde el 1 de enero de 2022, el empresario responde de las faltas de conformidad que existan en el momento de la entrega y se manifiesten durante tres años desde la entrega. En los bienes de segunda mano adquiridos a un profesional puede pactarse un plazo inferior, pero nunca menor de un año. (BOE)
Por tanto, el problema al perder el ticket no es que la garantía desaparezca automáticamente, sino que puede resultar más difícil demostrar la existencia de la compra, su fecha y el establecimiento en el que se realizó.
¿Cómo puedo demostrar una compra si no tengo el ticket?
El ticket o factura es la opción más sencilla y recomendable, pero si lo hemos perdido conviene reunir cualquier documentación que permita acreditar la operación.
Por ejemplo, podemos comprobar si conservamos:
- La factura, si fue emitida.
- Un correo electrónico de confirmación o justificante de una compra online.
- El pedido disponible en nuestra cuenta de cliente.
- Documentación relacionada con la entrega del producto.
- El movimiento bancario o justificante del pago con tarjeta, que puede ayudar a acreditar que existió una operación con ese establecimiento.
En una compra online resulta especialmente recomendable conservar el correo de confirmación y la documentación asociada al pedido. En este tipo de operaciones, además, el vendedor debe facilitar una confirmación de la contratación realizada.
No obstante, un movimiento bancario puede no identificar por sí solo qué producto concreto se compró, por lo que disponer del ticket o factura continúa siendo la forma más sencilla de evitar problemas.
¿Puedo pedir una copia del ticket?
Si hemos perdido el justificante, merece la pena contactar con el establecimiento y aportar todos los datos posibles de la operación: fecha aproximada, importe, producto adquirido y forma de pago.
Si el comercio puede localizar la operación en sus sistemas, puede facilitar la recuperación de la información correspondiente a la compra. Por eso, cuando pagamos con tarjeta o realizamos compras vinculadas a una cuenta de cliente, suele resultar más sencillo localizar posteriormente la operación que cuando únicamente disponemos de un ticket en papel.
Ticket en papel: un pequeño gesto que puede evitar muchos problemas
Muchos tickets impresos se deterioran con el paso del tiempo. La tinta puede desaparecer y, cuando necesitamos utilizarlos meses o años después, pueden resultar prácticamente ilegibles.
Una práctica sencilla es hacer una fotografía o escanear los tickets de las compras importantes y almacenarlos de manera ordenada. Si recibimos una factura o justificante digital, conviene guardarlo en una carpeta fácilmente localizable y no depender únicamente del correo electrónico.
También es aconsejable conservar toda la documentación relacionada con una reparación, sustitución o incidencia.
Desde la UCE de Albacete recomendamos
🟢 Desde la Unión de Consumidores de Albacete recomendamos conservar siempre los tickets, facturas y justificantes de las compras, especialmente cuando se trate de productos de importe elevado o que vayan a utilizarse durante varios años.
Perder un ticket no significa automáticamente perder la garantía, pero conservar una buena prueba de compra puede marcar la diferencia a la hora de ejercer nuestros derechos.
Ante cualquier problema, reúne toda la documentación disponible y reclama. Conocer nuestros derechos y conservar los justificantes adecuados es la mejor forma de protegernos como consumidores.