Llega el frío: cómo preparar el hogar para gastar menos en calefacción

Con la bajada de las temperaturas, preparar la vivienda, revisar nuestros hábitos y conocer las condiciones de nuestros suministros puede ayudarnos a mantener el confort sin disparar la factura energética.

El otoño es el momento ideal para preparar nuestros hogares para la llegada del frío. A medida que bajan las temperaturas, la calefacción vuelve a convertirse en uno de los principales gastos domésticos, especialmente durante los meses de invierno.

Sin embargo, mantener una temperatura agradable en casa no tiene por qué significar un consumo energético excesivo. Pequeñas actuaciones, una buena planificación y la revisión de nuestros contratos pueden contribuir a reducir el gasto sin renunciar al bienestar.

Desde la Unión de Consumidores de Albacete queremos compartir algunas recomendaciones para afrontar los próximos meses con un consumo energético más eficiente y responsable.

1. Revisa tu sistema de calefacción antes de encenderlo

Antes de que llegue el frío intenso, conviene comprobar que el sistema de calefacción funciona correctamente.

En las viviendas con radiadores de agua, puede ser necesario purgarlos si presentan aire acumulado, siguiendo las indicaciones del fabricante o del profesional responsable del mantenimiento.

También es importante revisar el estado de los equipos, comprobar que no existen anomalías y realizar las operaciones de mantenimiento que correspondan.

Un sistema de calefacción en buenas condiciones puede funcionar de manera más eficiente y evitar consumos innecesarios.

Además, debemos recordar que las instalaciones de gas y determinados equipos térmicos están sujetos a obligaciones de mantenimiento o inspección según su tipo y características.

2. Controla la temperatura: cada grado cuenta

Uno de los factores que más influye en el consumo energético es la temperatura a la que mantenemos la vivienda.

Como orientación general, una temperatura de 19 a 21 °C durante las horas de ocupación puede resultar adecuada en muchos hogares, aunque las necesidades varían según las personas, el aislamiento y las condiciones de la vivienda.

No es necesario mantener todas las habitaciones a la misma temperatura ni calentar espacios que apenas utilizamos.

Utilizar un termostato programable también puede ayudarnos a adaptar el funcionamiento de la calefacción a nuestros horarios.

La clave no está en pasar frío, sino en evitar calentar la vivienda más de lo necesario.

3. Evita que el calor se escape por puertas y ventanas

Una vivienda mal aislada pierde calor con mayor facilidad, lo que obliga a utilizar la calefacción durante más tiempo para mantener una temperatura confortable.

Antes de que llegue el invierno, podemos adoptar algunas medidas sencillas:

  • Comprobar que puertas y ventanas cierran correctamente.
  • Colocar burletes donde existan filtraciones de aire.
  • Aprovechar la luz solar durante el día y bajar persianas o cerrar cortinas por la noche.
  • Revisar los cajones de las persianas y otros puntos por los que pueda entrar aire frío.
  • Evitar tapar los radiadores con muebles, ropa o cortinas.

No siempre hacen falta grandes reformas para mejorar el confort térmico de una vivienda. En ocasiones, corregir pequeñas pérdidas de calor puede marcar la diferencia.

Eso sí, estas medidas no deben bloquear las rejillas de ventilación obligatorias ni comprometer la renovación de aire necesaria para la seguridad de las instalaciones.

4. Ventila la vivienda sin desperdiciar energía

Ventilar es necesario para renovar el aire interior y ayudar a controlar la humedad, incluso durante los meses más fríos.

Sin embargo, mantener las ventanas abiertas durante demasiado tiempo mientras la calefacción está funcionando puede provocar pérdidas innecesarias de calor.

Es preferible realizar una ventilación breve y eficaz, adaptada a las características de la vivienda y a sus necesidades de renovación de aire.

Si tenemos la calefacción encendida, conviene reducirla o apagarla durante la ventilación cuando sea apropiado.

Ahorrar energía nunca debe significar renunciar a una buena calidad del aire interior.

5. Revisa tu tarifa de luz o gas

Además de reducir el consumo, es importante comprobar cuánto estamos pagando por la energía que utilizamos.

Muchas familias mantienen durante años el mismo contrato sin revisar si sus condiciones siguen siendo adecuadas.

Antes de contratar una nueva tarifa, recomendamos comprobar:

  • El precio de la energía y los términos fijos de la factura.
  • Si existen descuentos temporales y cuándo finalizan.
  • La presencia de servicios adicionales o de mantenimiento.
  • Las posibles penalizaciones por permanencia.
  • El coste anual estimado, teniendo en cuenta nuestro consumo habitual.

En el caso del gas natural, también conviene comparar las ofertas del mercado libre con la Tarifa de Último Recurso (TUR), si se cumplen los requisitos para acceder a ella.

No debemos dejarnos llevar únicamente por descuentos llamativos: lo importante es conocer el coste real del contrato.

6. Aprovecha mejor el calor de tu hogar

Además del sistema de calefacción, nuestros hábitos diarios pueden influir en el consumo.

Mantener despejados los radiadores, utilizar correctamente los termostatos y aprovechar la radiación solar son medidas sencillas que ayudan a mejorar la eficiencia.

También es recomendable cerrar las puertas de las habitaciones que no utilizamos cuando resulte adecuado para el sistema de calefacción, evitando calentar espacios innecesariamente.

Si utilizamos aparatos eléctricos portátiles, debemos prestar especial atención a su consumo y seguridad.

Los calefactores eléctricos de resistencia pueden resultar útiles para necesidades puntuales, pero su utilización prolongada puede incrementar considerablemente la factura.

Nunca debemos utilizar braseros o aparatos de combustión de forma contraria a las instrucciones del fabricante ni recurrir a equipos no destinados a calefactar interiores, debido a los riesgos de incendio e intoxicación.

7. Comprueba si puedes acceder a ayudas o descuentos

Algunos hogares pueden beneficiarse de mecanismos de protección destinados a reducir el impacto de los gastos energéticos.

Entre ellos se encuentra el bono social eléctrico, dirigido a determinados consumidores vulnerables que cumplen los requisitos establecidos.

También existe el bono social térmico, destinado a contribuir a los gastos de calefacción, agua caliente sanitaria o cocina de sus beneficiarios.

Además, pueden existir convocatorias de ayudas para mejorar la eficiencia energética de las viviendas, como actuaciones de aislamiento o sustitución de equipos.

Es recomendable consultar los requisitos, los plazos y las condiciones vigentes a través de los organismos oficiales correspondientes.

8. Planifica el gasto energético durante el invierno

La calefacción puede representar una parte importante del presupuesto familiar durante los meses más fríos.

Por eso, resulta conveniente revisar las facturas de inviernos anteriores, identificar los meses de mayor consumo y anticipar los gastos.

También podemos realizar un seguimiento periódico de nuestro consumo para detectar cambios significativos o posibles anomalías.

Conocer cuánto consumimos y cuánto pagamos es el primer paso para tomar decisiones de ahorro.

Un invierno confortable también puede ser un invierno más eficiente

Preparar la vivienda para el frío no consiste únicamente en encender la calefacción cuando bajan las temperaturas.

Revisar las instalaciones, mejorar el aislamiento, controlar la temperatura y comparar las condiciones de nuestros suministros son actuaciones que pueden ayudarnos a reducir el gasto y consumir de manera más responsable.

Desde la Unión de Consumidores de Albacete recomendamos anticiparse a la llegada del invierno, revisar los contratos energéticos y adoptar hábitos de consumo eficientes, sin comprometer el confort ni la seguridad del hogar.

Porque ahorrar en calefacción no significa pasar frío, sino aprovechar mejor la energía que consumimos.

¿Qué ocurre con la garantía si pierdes el ticket de compra?

Compramos un electrodoméstico, unos auriculares, un teléfono o cualquier otro producto y guardamos el ticket pensando que estará seguro. Meses después aparece un problema, buscamos el justificante y… no está.

Es entonces cuando surge una de las dudas más habituales entre las personas consumidoras: ¿si he perdido el ticket también he perdido la garantía?

La respuesta requiere un pequeño matiz. El ticket o la factura son documentos especialmente importantes para acreditar la compra y su fecha, pero la pérdida del ticket no implica por sí sola que desaparezcan los derechos que la ley reconoce al consumidor. La normativa establece que, salvo prueba en contrario, se considera como fecha de entrega la que figure en la factura o ticket de compra —o en el albarán si fuese posterior—. (BOE)

La garantía legal no depende de un simple papel

En España, para los bienes adquiridos desde el 1 de enero de 2022, el empresario responde de las faltas de conformidad que existan en el momento de la entrega y se manifiesten durante tres años desde la entrega. En los bienes de segunda mano adquiridos a un profesional puede pactarse un plazo inferior, pero nunca menor de un año. (BOE)

Por tanto, el problema al perder el ticket no es que la garantía desaparezca automáticamente, sino que puede resultar más difícil demostrar la existencia de la compra, su fecha y el establecimiento en el que se realizó.

¿Cómo puedo demostrar una compra si no tengo el ticket?

El ticket o factura es la opción más sencilla y recomendable, pero si lo hemos perdido conviene reunir cualquier documentación que permita acreditar la operación.

Por ejemplo, podemos comprobar si conservamos:

  • La factura, si fue emitida.
  • Un correo electrónico de confirmación o justificante de una compra online.
  • El pedido disponible en nuestra cuenta de cliente.
  • Documentación relacionada con la entrega del producto.
  • El movimiento bancario o justificante del pago con tarjeta, que puede ayudar a acreditar que existió una operación con ese establecimiento.

En una compra online resulta especialmente recomendable conservar el correo de confirmación y la documentación asociada al pedido. En este tipo de operaciones, además, el vendedor debe facilitar una confirmación de la contratación realizada.

No obstante, un movimiento bancario puede no identificar por sí solo qué producto concreto se compró, por lo que disponer del ticket o factura continúa siendo la forma más sencilla de evitar problemas.

¿Puedo pedir una copia del ticket?

Si hemos perdido el justificante, merece la pena contactar con el establecimiento y aportar todos los datos posibles de la operación: fecha aproximada, importe, producto adquirido y forma de pago.

Si el comercio puede localizar la operación en sus sistemas, puede facilitar la recuperación de la información correspondiente a la compra. Por eso, cuando pagamos con tarjeta o realizamos compras vinculadas a una cuenta de cliente, suele resultar más sencillo localizar posteriormente la operación que cuando únicamente disponemos de un ticket en papel.

Ticket en papel: un pequeño gesto que puede evitar muchos problemas

Muchos tickets impresos se deterioran con el paso del tiempo. La tinta puede desaparecer y, cuando necesitamos utilizarlos meses o años después, pueden resultar prácticamente ilegibles.

Una práctica sencilla es hacer una fotografía o escanear los tickets de las compras importantes y almacenarlos de manera ordenada. Si recibimos una factura o justificante digital, conviene guardarlo en una carpeta fácilmente localizable y no depender únicamente del correo electrónico.

También es aconsejable conservar toda la documentación relacionada con una reparación, sustitución o incidencia.

Desde la UCE de Albacete recomendamos

🟢 Desde la Unión de Consumidores de Albacete recomendamos conservar siempre los tickets, facturas y justificantes de las compras, especialmente cuando se trate de productos de importe elevado o que vayan a utilizarse durante varios años.

Perder un ticket no significa automáticamente perder la garantía, pero conservar una buena prueba de compra puede marcar la diferencia a la hora de ejercer nuestros derechos.

Ante cualquier problema, reúne toda la documentación disponible y reclama. Conocer nuestros derechos y conservar los justificantes adecuados es la mejor forma de protegernos como consumidores.

Gastos de verano: cómo volver a la rutina sin que septiembre te pille con el bolsillo vacío

Agosto es sinónimo de vacaciones, viajes, terrazas, fiestas y más tiempo de ocio. También es un mes en el que nuestros hábitos de consumo cambian y, en muchas ocasiones, gastamos más de lo previsto.

El problema puede aparecer al terminar el verano. Septiembre llega acompañado de la vuelta a la rutina, recibos habituales, material escolar, matrículas, actividades y otros gastos que pueden complicar la economía familiar si no hemos planificado bien.

Desde la Unión de Consumidores de Albacete recordamos que disfrutar del verano no está reñido con mantener cierto control sobre nuestras finanzas.

¿Por qué gastamos más durante las vacaciones?

Durante las vacaciones tendemos a flexibilizar nuestro presupuesto. Comemos más veces fuera de casa, realizamos actividades de ocio, viajamos, hacemos pequeñas compras y asumimos gastos que durante el resto del año son menos habituales.

El problema no suele estar en un único gasto importante, sino en la suma de muchos pequeños desembolsos que apenas percibimos en el día a día.

Un café, un aperitivo, una comida fuera, una entrada, un desplazamiento o una compra improvisada pueden parecer cantidades pequeñas por separado, pero juntas pueden representar una parte importante del presupuesto mensual.

Cinco claves para terminar agosto con las cuentas bajo control

1. Revisa cuánto has gastado realmente

Consulta los movimientos de tu cuenta y de tus tarjetas. No te limites a comprobar cuánto dinero te queda: revisa en qué lo has gastado.

Agrupar los gastos por categorías —alimentación, ocio, viajes, compras o transporte— permite detectar rápidamente dónde se ha concentrado el presupuesto.

2. Anticípate a septiembre

Antes de seguir gastando durante los últimos días de vacaciones, haz una estimación de los gastos que tendrás que afrontar durante las próximas semanas.

La vuelta al cole, el transporte, determinadas cuotas, actividades o los recibos habituales no deberían pillarnos por sorpresa.

3. Cuidado con financiar la vuelta a la rutina

Fraccionar pagos puede resultar cómodo, pero aplazar un gasto no significa que desaparezca.

Antes de utilizar tarjetas de crédito, préstamos rápidos o servicios de pago aplazado, comprueba el coste total, los intereses, las comisiones y las consecuencias de un posible retraso.

4. Revisa tus suscripciones y contratos

La vuelta de vacaciones es también un buen momento para comprobar aquellos servicios que pagamos cada mes: telefonía, internet, plataformas digitales, seguros, suministros o cuotas.

Puede que estés pagando por servicios que apenas utilizas o que existan tarifas que se adapten mejor a tus necesidades actuales.

5. Recupera poco a poco tus hábitos de ahorro

No es necesario hacer un cambio radical el primer día de septiembre. Volver a planificar la compra, preparar más comidas en casa, comparar precios o establecer un límite semanal para el ocio son pequeñas decisiones que pueden ayudarte a recuperar el equilibrio después de los gastos del verano.

Compra con cabeza también durante los últimos días de vacaciones

Las ofertas de última hora pueden resultar atractivas, pero no deberían convertirse en una excusa para comprar aquello que realmente no necesitamos.

Antes de realizar una compra, especialmente si supone un desembolso importante, pregúntate: ¿lo necesito?, ¿he comparado precios?, ¿puedo pagarlo sin comprometer los gastos del próximo mes?

Una oferta solo supone un ahorro cuando el producto o servicio era realmente necesario.

Septiembre empieza en agosto

La planificación es una de las herramientas más eficaces para mantener unas finanzas domésticas saludables. Conocer nuestros gastos, anticiparnos a los próximos pagos y consumir de acuerdo con nuestras posibilidades puede evitar situaciones de sobreendeudamiento.

🟢 Desde la Unión de Consumidores de Albacete recomendamos aprovechar los últimos días de agosto para revisar la economía familiar y preparar la vuelta a la rutina.

Disfrutar de las vacaciones es importante, pero hacerlo de forma responsable nos permitirá afrontar septiembre con mucha más tranquilidad.